EL JUEGO DE LA COPA
La idea era simple: contar la historia de un sommelier de las bodegas más exquisitas que pierde el don. Pero a partir de que el sommelier Charlie Arturaola aceptara actuar de sí mismo en el papel principal, empezaron a sumarse muchos de los peces gordos del negocio haciendo también de sí mismos, y lo que iba a ser una comedia ligera terminó disolviendo todas las fronteras y convirtiendo a El camino del vino en una película extraña y sentimental sobre los versos, las fortunas y el verdadero trabajo en una de las prácticas más antiguas (y hoy redituables) del mundo.
